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27Eutimio Busta (Reportaje revista Fusión)
Archivado bajo (Sala de Prensa) por admin el 27-12-2008
Rafael Eutimio Busta Otero
Lleva muchos años trabajando para la gastronomía asturiana y todavía le quedan fuerzas para poner en marcha proyectos cargados de ilusión. Eutimio Busta es uno de los nombres propios de la restauración en Asturias.
La ilusión de vivir
A las cuatro de la mañana estaba preparando calamares en su tinta y garbanzos para poner con centollo y bacalao. “Siempre estoy haciendo cosas y, la verdad, es que no las hago mal. A mí no se me caen los anillos por trabajar y si viene un vecino y necesita que le ayude en algo, allí estaré yo”. Eutimio Busta forjó su carácter en el seno de una familia humilde y labradora. Sus días comenzaban a pie de campo, haciendo surcos y dando de comer a los animales. Un curso de Moldeador de Fundición en Gijón lo alejó del campo y le abrió otros horizontes hasta ese momento desconocidos. Pero la buena suerte le duró poco. Los gases y el zinc contaminaron su cuerpo pero no consiguieron mermar su capacidad de lucha y su espíritu emprendedor. Después vendrían largas noches en la mar mariscando, pescando angula y “mendigando por los pedreros buscando dónde varaba el ocle”. De esta etapa se queda con uno de los mejores regalos que le dio la vida: Aida. Su mujer, para la que sólo tienen palabras de adoración, fue su principal aliada en la aventura que lo llevó a convertirse en uno de los mejores restauradores de Asturias. Juntos pusieron en marcha el Bar de Comidas Miramar. Muchos días de trabajo, siete hijos, horas a bordo de “La Traviesa” robando tesoros al fondo marino, noches en la cocina… “Somos más viejos que los caminos –reconoce Eutimio- pero el espíritu lo tenemos más joven que cualquiera de la gente que tengo alrededor”.
A día de hoy, con 70 años y un una jubilación que se resiste por cuestiones administrativas, sigue con el Restaurante Eutimio, un hotel, y una conservera recién inaugurada y, tal vez, con unas pomaradas de cultivo ecológico, y con la presidencia de la Asociación Entrefogones… Pero sobre todo, sigue con la misma ilusión.
-Lo suyo sí que es una vida dedicada al trabajo. ¿Qué recuerdos guarda de sus inicios?
-Nos iniciamos en abril del 64 en el Miramar que, en aquel entonces, era un bar-restaurante de los típicos de toda la vida. Veníamos de la agricultura, con pocos conocimientos en el campo de la gastronomía y la verdad es que nunca pensamos tener tanto éxito. Llegamos con siete mil pesetas de regalos de boda y gracias al tesón, al entusiasmo, al interés y al amor por la gastronomía fuimos capaces de sacar adelante el establecimiento. En el 76 compramos la casona en la que estamos ahora y fuimos el primer establecimiento que se certificó con las tres marcas de calidad que había en Asturias: Mesas de Asturias por parte de gastronomía, Club de calidad de Casonas Asturianas por parte del Hotel y la Q de Calidad que conseguimos a renglón seguido. Ahora seguimos luchando para que nuestros hijos, que son los sucesores, sean capaces, y pienso que lo van a ser, de mantener lo que nosotros logramos y de hacer algo más. (…)


